Principiantes

LAS DESVENTAJAS DE LOS MESES SIN INTERESES

Los meses sin intereses pueden ser una ilusión si no sabes medirte. 

Estás muy emocionado porque el producto por el que te mueres desde hace mucho tiempo tiene un descuento y, además, una promoción de facilidades de pago a 24 meses sin intereses. Por miedo a que se agoten las unidades, corres a la tienda. A tu llegada, te encuentras con que la tienda está atiborrada de compatriotas buscando el mismo producto. Un par de ellos discute mientras jalonea un artículo y está a punto de llegar a los golpes.

 

Ésta es una fotografía sin mucho detalle de una venta nocturna o de las rebajas de fin de temporada o, peor tantito, del Buen fin. Y todo ese alboroto porque escuchan “meses sin intereses”. Recuerda que mi recomendación: si no tienes el dinero para comprar algo, mejor no lo compres.

 

Al comprar un producto a meses sin intereses, te estás comprometiendo a pagar una cantidad fija durante 24 meses. Aunado a esto, toma en cuenta que hay productos que no te van a generar dinero; al contrario, en algunas ocasiones, adquirir un producto puede costarte mensualmente cierta cantidad, como en el caso de un coche, ya sea por gastos de mantenimiento, consumo de batería, impuestos, entre otros.

 

Además, existe el riesgo de que a la larga no puedas pagar el producto, debido a la pérdida o reducción de tu fuente de ingresos o alguna emergencia que surja de pronto. También podría suceder que roben tu flamante adquisición, en cuyo caso terminarías de pagarla en el 2020 sin haber podido disfrutarla. Por supuesto, puedes asegurar tus pertenencias, pero ¿estás convencido de correr el riesgo?

 

Al adquirir algún producto a meses sin intereses lo que estás haciendo financieramente es aprovechar el precio actual, ahorrándote la inflación del precio en el futuro. Sin embargo, si quisieras deshacerte del producto en esos 24 meses, tendrías que venderlo mucho más barato que el precio al que lo adquiriste en tienda. En conclusión: no hay una ganancia cuantificable más que su uso. Además, si tu producto es un electrónico, seguramente en dos años habrá perdido valor en el mercado, así que para poder venderlo usado tendrías que bajar tu precio tantito más.

 

No obstante, lo peligroso no es eso. Lo peor es que si no le pagas a tiempo al banco los meses sin intereses que adquiriste con tu tarjeta de crédito, se pierde lo "valioso” de tu compra en el momento que adquiriste el producto.

 

Sin embargo, comprar a meses sin intereses también tiene sus ventajas, por ejemplo, si eres fotógrafo y necesitas adquirir una lente que te ayudará a mejorar tu trabajo y puedes traducir eso en dinero a tu favor, la situación cambia totalmente. Tu compra se vuelve una inversión que no te descapitaliza gracias a los meses sin intereses. ¿Puedes ver la diferencia?

 

Si te consideras un buenazo en finanzas, pícale a contacto y vamos a platicar. La asesoría es gratuita, nos tomamos un café y hasta te haces de un amigo.

 

¡Hasta la próxima!

 


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